La Mujer del Pozo: El Encuentro con la Libertad


Se acercó, me miró y me invitó a ser parte.

No fue una invitación común, sino un llamado profundo, un eco que resonó en mi ser.

Me ofreció esperanza, una esperanza que nunca imaginé tener,

para que me levantara ante los prejuicios, ante una sociedad injusta que nos observa con ojos llenos de estigmas.

Me invitó a beber de su agua,

esa agua que no solo sacia la sed, sino que purifica el alma,

que da fuerza para enfrentar los días más oscuros y para desafiar las sombras del pasado.

Esa agua que nos da la vitalidad para seguir luchando.

Pero fue su mirada lo que más me sorprendió.

Una mirada directa, que desarmaba todo argumento,

todas esas construcciones de miedo y vergüenza que, con los años, había dejado que se erigieran sobre mi dignidad.

En esa mirada, había una fuerza tan clara, tan nítida, que no podía contradecirla.

Su presencia desmanteló mis dudas y me recordó la grandeza que reside en mi ser.

Y cuando me llamó, algo cambió.

No solo llamó a una mujer cualquiera,

llamó a mi nombre, recordó de dónde vengo,

recordó la historia que me ha formado, mis raíces, mis luchas,

y en ese recuerdo vi mi verdadera fuerza,

esa que había sido olvidada en el ruido del mundo que nos silencia.

Sentí la libertad que proviene de Su amor,

una libertad que no es imposición, sino elección.

Una libertad que empodera, que sana y que nos permite ser verdaderamente nosotras,

sin máscaras, sin cadenas, sin miedo.

Ser mujer es hermoso, sí,

pero ser luchadora, ser resiliente,

es lo que verdaderamente destaca hoy,

es lo que nos permite seguir adelante en la búsqueda de justicia,

en la construcción de un futuro que reconozca la dignidad y las capacidades de cada mujer.

Porque la lucha no es solo por nosotras,

es por las generaciones venideras, por un mundo donde nuestras hijas puedan vivir con la misma libertad que sentimos al ser llamadas,

al ser vistas, al ser recordadas por quienes somos,

al ser parte de un cambio que ya ha comenzado.

Se acercó, me miró y me invitó a ser parte.

Y con esa invitación, entendí que mi lucha es nuestra lucha,

y que la libertad nunca será un regalo, sino una conquista.

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#womanatthewell
#DiaInternacionaldelamujer


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