Por Eliezer Ronda
Hace 20 años comenzamos una travesía matrimonial, aunque usualmente me recuerdas que ya son 24 años.
Hemos atravesado momentos lindos, hermosos y otros de mucho aprendizaje. Hemos caminado, corrido y literalmente cruzado metas que no pensábamos llegar. El camino no ha sido fácil. Sigo en el camino de crecer, mejorar y aprender. Tal como dice Marcos Vidal, aquí estamos.
Tal como dice Marcos, algunos ya no están a nuestro lado. Dios ha llamado a su presencia a varios que estuvieron desde el inicio y otros que se han ido sumando en el camino. Extrañamos a Abuelo Alfonso, Diana y sobretodo a Tita. También se nos adelantó mi tía Iraida, Willie y Edward. Otras personas que hemos conocido en el camino, Dios las ha llamado. Hay otros amigos que ya no están presentes, otros que siguen y algunos más que sea han ido sumando en el camino.
Dios nos dio el privilegio de procrear. Hay niños o niñas que conoceremos y la que Dios nos ha permitido ver desarrollarse en una linda señorita, Racheli. No podríamos ver nuestra vida y relación sin ella. Racheli es fruto de nuestro amor.
Esa parte de nuestra historia es importante recordarla y no ignorarla.
Hemos viajado a lugares hermosos para visitar y contemplar sus bellezas y en otros hemos ido a compartir y dar mensajes que entendemos que son de bendición. Hemos hecho amigos, y también hemos sido heridos, después de todo el amor también es sufrido. Ante todo y en medio de todo, nos tenemos. Indistintamente de nuestras diferencias y espacios que requieren enfocarse, nos tenemos.
Hoy prometo amarte, cuidarte y apoyarte. Intentaré lavar los baños y estar más atento a la casa.
Prometo ser tus manos, tus pies, tus brazos, oídos y ojos en los momentos de necesidad. Prometo escucharte y poner mi corazón para ser empático cuando el dolor y sufrimiento ocupen tu corazón. Prometo llevarte a hacer el Camino de Santiago juntos en algún momento y crecer juntos en esa travesía.
Raquel, 20 años no son pocos. Es un espacio transitado que sigue exigiendo compromiso, enfoque y visión. Mi deseo es envejecer contigo y tal como te dije hace poco, quisiera ver a nuestros nietos (Si Dios no los concede), graduándose de la escuela y Dios quiera que de la universidad. Eso está en las manos d Señor y sea lo que ocurra le daremos la honra a él.
Desconozco que nos depare el futuro. A veces llega la enfermedad, el temor y la incertidumbre. A veces nos visita la prosperidad y en otras ocasiones la escasez. Si ciertamente son cosas que estremecen el piso, no debemos preocuparnos ni ansiarnos demasiado por eso. Dios es parte de nuestra historia y mejor aún, es el autor. Nos queda confiar en que Él conoce bien que necesitamos y suplirá todas nuestras necesidades conforme a sus riquezas en gloria.
Raquel, te amo. Te escogería mil y una veces más.
Feliz aniversario #20.
“Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó. Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Ningún poder en las alturas ni en las profundidades, de hecho, nada en toda la creación podrá jamás separarnos del amor de Dios, que está revelado en Cristo Jesús nuestro Señor.”
Romanos 8:37-39 NTV
